Contrafuga

Video en loop
Grabado en latón
Medidas variables
2017

El horizonte interrumpido

Hace muchos años ya, Claudia Casarino realizó una intervención en las salas del Centro Cultural Citibank. Se llamaba Ejercicio para la recuperación del horizonte (desde lo inofensivo) (2003). Las salas estaban vacías y en sus vértices se dibujaba una línea de puntos; en algunos lugares se veía la imagen de una tijera que indicaba que había que seguir la línea para cortar. Casarino buscaba derribar una pared, quizá aquí la artista hacía referencia al espacio expositivo buscando derribar las paredes de la galería de arte, pero nos sirve para retomar una estrategia que tomó en un momento y a la que, de manera tangencial puede relacionarse la obra que aquí se presenta, catorce años después.

Si bien, en la obra del año 2003, la idea era la de recuperar algo perdido -el horizonte-, en la instalación actual se evidencia una pérdida, quizá la pérdida de una posibilidad: la del mundo ancho que puede recorrerse, la idea de la migración como horizonte de posibilidad.

En Contrafuga (2017), Casarino reflexiona grosso modo sobre la colonización y sus derivas. Los procesos de colonización han servido para sustentar un modo de vida de las metrópolis que no hubiera sido posible sin todo lo que esa colonización trajo consigo.

Hoy ese proceso largo y que fue tomando varias formas, se ha evidenciado en la migración. Las antiguas metrópolis han decidido no hacerse cargo de sus actos, de sus decisiones históricas y han construido fronteras mucho más concretas.

Las imágenes de los jardines aristocráticos, esa metáfora que elige Casarino, se destruyen como documentos clasificados -cuyo acceso es limitado a ciertas personas- mientras que se construye una jaula cuyo objetivo sería no dejar entrar a nadie al territorio privilegiado. Pero, cabría la pregunta, ¿quién realmente quedará enjaulado?

Lia Colombino

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